miércoles, 13 de diciembre de 2006
La brutal especulación inmobiliaria, la inmensidad de la burbuja que se ha creado alrededor de la inaccesibilidad a la vivienda por los desproporcionados precios de los pisos, ha hecho que el gobierno de mi comunicad arriesgue una carta que puede no pertenecer a una partida ganadora, sino más bien todo lo contrario.

Dejo claro, de entrada, que me solidarizo y comprendo que hay que poner algun tipo de solución al hecho de que no todos tienen acceso a una vivienda digna y la situación actual debe intentar reconducirse, pero al mismo tiempo, creo que la decisión de que los estamentos gubernamentales expropien pisos vacios, puede ser una arma de doble filo.

Catalunya, mi comunidad autónoma - o nación como se empeñan muchos aquí en denominar, algo que no me quita el sueño - combate don mano dura el fenómeno de la okupación de espacios abandonados desde décadas incluso, donde jóvenes crean sus mundos de solidaridad - no todos, por desgracia pero sí pienso que una gran mayoría - en donde compartir sus experiencias y sus actividades al mismo tiempo que a su modo, restauran espacios que antes sencillamente se caian a pedazos.

Las fuerzas del orden, recibidas las ordenes oportunas de desalojo se emplean con contundencia en muchas ocasiones porque la okupación sigue estando sistematicamente mal vista entre la sociedad pudiente de mi ciudad, por ejemplo.

Sin embargo, pienso que ahora, el mismo gobierno va a poner en marcha su modo de okupación legal haciendo que los pisos vacios sean expropiados para ofrecerlos a otras personas. De entrada, no lo veo legítimo aunque si tiene su sentido, repito, por lo hablado antes.

Creo que el terreno es muy resbaladizo y más de un miembro del gobierno con competencias sobre esta opción, puede acabar con sus huesos en el suelo. La consideración de que en realidad se pueda tratar de una invasión domiciliaria encubierta, no debe ignorarse.

Aun así, debe ponerse remedio a que existan pisos vacios, sin uso por parte de los propietarios, pero eso sí: cualquier negociación, debe ser bajo un exquisito tacto puesto que, mi ciudad, desde hace años, ha dejado de ser realmente solidaria con sus vecinos para ser una ciudad solo para los pudientes.

Ya no solo algo huele a podrido en Dinamarca, sr. Hereu.

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Comentarios
Autor Visitante
sábado, 16 de diciembre de 2006 | 17:52
Qué gran idea lo del puntito, lo ví, pinché y voilá, aquí estoy
Besos y mucha felicidad en todas partes pero en particular aquí en este lugar de la globosfera

Rita (http://www.quediario.com/blogs/11744/)