Mi simple nacimiento fue una encerrona del destino.Soy un revolucionario que espera.Un hombre que grita ante el vacio del abismo pues ésta es la colina desde donde libero mi fuego.Aquí uso mi pluma,sin renunciar a mi espada de madera.
Esa es la gran pregunta que se hacen, por lo visto, personas que consideran cualquier movilización, por comoda y que causa mínimas molestias en breves minutos, inutilidades absolutas.
Hace poco más de 35 minutos me he sumado a la movilización simbolica del apagon convocado por la Alianza del Planeta para llamar la atención sobre el futurible o ya actual drama del cambio climático.
Puede que la respuesta haya sido mínima, puede que no sirva para nada, pero yo me siento satisfecho. Siento que, de algún modo, he sido ese grano de arena que ha contribuido a dar un grito en el silencio en medio de tanta despreocupación egoismo individual que incluso hace que te consideren gilipollas por unirte a una acción así.
Acabo de comprobar estupefacto que hay personas que adoran la comodidad en tal extremo que no les importa nada más. Ni siquiera, dedicar 5 miserables minutos de su vida a hacer algo tan sencillo como apagar la general de la luz en casa. Y he comprobado aun más estupefacto si cabe, que es dificil, que el comentario despues ha sido "¿Vais a ver el partido?"
Ha sido el ejemplo claro e inapelable del gran triunfo que medios como la television con su programación basura, autorizada y estimulada ocultamente por los gobiernos que intentan y consiguen con ello anestesiar nuestros pensamientos realmente vitales, esta teniendo total y abrumador éxito.
La consigna es brutal: No dejar que pensemos, no dejar que nos organicemos de modo pueblo global y quien lo intente, sea tachado por su propia chusma de gilipollas.
Pues me siento orgulloso de ser un gilipollas, porque al menos, cuando "mi pais" sucumba definitivamente al cambio climatico y todo sea drama, podré decir, que no me quede de brazos cruzados.
Pero qué duda cabe que ver entre los tuyos que ni se plantean el sano ejercicio de preguntarse si realmente no serán ellos los egocentricos y miserables, provoca desanimo total.
Así son las cosas. Los idealistas, ahora somos considerados gilipollas. Lo dicho: nunca me senti tan orgulloso de serlo. ¿Y vosotros?