viernes, 23 de febrero de 2007
Todo parece indicar que últimamente son malos tiempos para la blogosfera en éste país en cuanto a esa hermosa y sin embargo leyenda que habla sobre la libertad de expresión y si me apuran, también de esa otra que predica sobre la defensa de los derechos humanos.

El caso es que Julio Alonso, que tiene su prestigioso blog Merodeando, ha sido puesto en el punto de mira por la temible... SGAE, que defiende a capa y espada ese... ¿cantante, solista, poeta, pensador o simple y directamente cantamañanas de Ramoncín, por el asunto de que en google poner ladrón es sinónimo de que aparezca SGAE como primera opción. Como dice Alonso, él simplemente habla de modo meranmente informativo y ha puesto en manos de sus abogados la defensa de esta reacción en plan elefanta en la cacharrería por la que ha optado la SGAE.

Ya hace mucho tiempo que ésta Sociedad ha perdido los papeles y da palos de ciego en todas las direcciones posibles, por lo que actuaciones así tampoco debería sorprendernos.

Si nos ponemos a pensar friamente, fenómenos como la blogosféra, deben asustar a organismos de éste tipo de "funcionamiento"ya que implica que o optan por una dictadura encubierta y por lo tanto un intento de aplicar censura ahí donde sus múltiples pero no infinitos tentáculos lleguen o deberán asimilar que la verdad, la decencia, la dignidad, núnca estuvo de su parte con semejante política de acoso y derribo contra casi todo el que no quiere o mejor dicho sería decir NO PUEDE rascarse el bolsillo y sin embargo tiene derecho a disfrutar de la cultura en cualquiera de sus variantes..

Si seguimos así, la blogosfera, será sólo cosa de valientes e idealistas y como escribí no hace mucho, el idealismo casi que no se lleva en esta sociedad tan materialista en la que vivimos. Espero, aún así, que con el tiempo, tener un blog no sea un acto suicida en donde por decir algo libremente, te puedan caer un puñado de años a la sombra o una sacudida a modo de multa -- ¡ay el dinero, la madre de todas las causas! -- mientras otros estafan millones de euros y no hay quienes les tosa,

Siempre que puedo, intento ir por lo legal a la hora de adquirir material porque tengo respeto por los autores que se escurren el cerebro y muchas veces el alma para crear bellas piezas, tanto musicales como literarias, pero seamos sinceros: ¿A qué precio esta acceder a la cultura en este país de chorizos? En todos los ámbitos de la vida, hay que entrar en cualquier comercio a la hora de adquirir algo, con los brazos en alto porque son atracos encubiertos y lo más indignante es que los autores reciben miseria en comparación de lo que ganan sociedades como la SGAE.

Es una época oscura en donde tal vez en no mucho tiempo, deberemos pagar un canon por el hecho de silbar alegremente el Puente sobre el Río Kwait y Ramoncín debería ser de los que menos tendría que preocuparse. ¿Alquien se acuerda de lo que éste hacía musicalmente?. ¿No llevaba una pollería?

En fin, amigos, que no nos pase nada.Helado


Tags: SGAE, Julio Alonso

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