En política, el acceso a las masas, es esencial para que un partido político triunfe o no en su andadura electoral y eso lo saben hasta los niños destetados. Para ese acceso, se puede utilizar muchas alternativas y pocas, poquísimas veces, se puede decir que sean tácticas totalmente limpias, honrosas o nobles porque se ha de partir de la base de que practicar la política es una autentica batalla dialéctica entre tendencias diferentes.
Hasta aquí, todo bien, todo aceptable aunque, lógicamente, siempre será algo decepcionante.
Lo peligroso es cuando una fuerza política, y más si se encuentra ante la responsabilidad, ¿o mejor sería decir el privilegio?, de encabezar una oposición al gobierno establecido, utiliza estrategias que pueden sencillamente estallarles en las manos. Cuando se trata, simplemente, de entrarle al gobierno democráticamente elegido, a degüello y cueste lo que cueste.
El Partido Popular, víctima de una dramática indigestión que comenzó a fraguarse trágicamente un 11 de marzo del 2004 con motivo de los atentados islámicos y sus posteriores intentos de manipular a la opinión pública, siendo la imagen principal de ese intento de censura e intoxicación -- ese político que inexplicablemente sigue en activo --
Ángel Acebes, por entonces nefasto e incompetente ministro de interior, hace meses que ha traspasado la barrera de lo mínimamente honroso que debería tener la actividad política.
La consigna del PP desde el 14 de marzo, es clara: Derrocar a un gobierno que para ellos accedió al poder gracias a
Al Qaeda, cuando la vergonzosa realidad, que les perseguirá siempre, es que fue el desprecio a la opinión pública que en su día se echó a la calle con motivo de exigir que España no entrase en la II Guerra de Irak y rematara con sus mentiras después de los atentados, lo que les condenaron a la debacle electoral.
Ahora, el PP hace carnaza de una decisión polémica y que personalmente, no comparto pero admiro por su valentía, tomada en última estancia, por el Ministro
Rubalcaba, de decretar prisión atenuada a
De Juana Chaos. Sí, en cierto modo, para los que amamos la revolución por medios pacíficos y exclusivamente, ha sido una puñalada trapera que
De Juana se encuentre en su casa.Sin embargo, aunque todo buen demócrata le produzca asco que este individuo se haya salido con la suya, bien es cierto que estaba cumpliendo, lo que le quedaba de condena, por actos exentos de sangre. Lo hacía por una cuestión discutible de aplicar o no la libertad de expresión sobre unos escritos que en su día publicó. A esa parte de la opinión pública, que aun tiene funcionales sus neuronas y la capacidad de razonamiento, no se les escapa que al PP, le interesa muchísimo que eso no quede bien claro y cual
Legión Condor electoralista.bombardea con proyectiles intoxicadores, demagógicamente a esa otra mayoría, por desgracia, de la opinión publica habitual consumidora de telebasura y que está demasiado crispada. Al PP le ha venido de perlas que el gobierno haya tomado una decisión que, personalmente, no hubiese tomado de ser Ministro. A lo sumo, hubiese dimitido antes de tomar una decisión así.
Ahora,
Acebes -- alumno aventajado, junto a
Zaplana, de la vieja escuela de
Goebbels -- se monta en un autocar del lazo azul, expropiándose, una vez más su partido, de un símbolo universal, es decir de todos los demócratas y difundiendo la palabra a lo
Mesías motivando la enésima movilización con el fin de, no ya calentar, sino poner a hervir el ambiente en la calle. Y esto, amigos míos, es una olla a presión falsamente cerrada o con una fuga que puede hacer volar por los aires media cocina en la que se ha convertido la convivencia en éste país.
Y no solo un autocar, sino que la fachada -- y la palabra va con doble sentido, ya me entienden -- de la sede del PP en Génova, ya lo ven por la imagen:Otro lazo azul de 16 metros, como señal de que pretenden cambiar "la camisa negra que bordaron en rojo ayer" por dicho lazo azu, cual división que en el pasado fue al luchar contra los temibles y crueles bolcheviques...
Sólo nos faltaba ver al Senado español cada vez más cerca de parecerse a uno de esos plenos de los Congresos en Filipinas donde vuelan los escaños y los zapatos, con una pelea de gallos donde el pobre Presidente de la cámara Don
Vicente Rojo se dejó el gaznate por tratar de llamar al orden y avergonzado por la imagen que estaban dando "sus ilustres señorias".
Esta es otra consecuencia más de la gran obra
salvadora del Partido Popular.
Nunca, jamás, un partido político, desde la instauración de la democracia lograda hace más de 30 años, ha puesto tan en el límite a base de medias verdades y manipulaciones a la opinión publica, consumidora, en su mayor parte de la telebasura que echan por la caja tonta.
En estos momentos, el PP, pone toda la carne en el asador, dispuestos a hacer arder, no ya La Moncloa, sino incluso el Congreso utilizando para ello, los corazones rotos y sedientas de justicia de las familias de las victimas del terrorismo por un lado, y esos otros corazones que nunca renegaron del antiguo régimen porque, esos, no lo olvidemos, también son otras células durmientes a los que el PP sacude mucho el colchón para que despierten… si es que no han despertado ya.
Por el bien de la convivencia, el Partido Popular debería plantearse detener esta escalada de confrontación por la confrontación entre españoles, en busca de un interés puramente electoralista que desencadene lo que realmente no es más que el derrocamiento del actual gobierno, más movido por un deseo ciego de revancha por lo ocurrido el 14 M que otra cosa. De seguí así, con ésta exhibición de malas artes, tal vez el proyecto de golpe de estado silencioso de frutos demasiado agrios al propio PP y lo que es peor, a toda la democracia española.
Porque una cosa es evidente: la democracia necesita del sentido común de todos, incluso de los que militan y maldirigen el Partido Popular.
Tags: crispacion