martes, 24 de abril de 2007
Imagen


He querido esperar un tiempo prudencial antes de atreverme a escribir algunas líneas sobre el suceso ocurrido en un campus de una universidad norteamericana del Estado de Virginia precisamente porque he preferido primero empaparme un poco de las reacciones globales que tal tragedia ha provocado.

Parece evidente, por los datos que se han dado, que el asesino de 32 personas, el coreano Cho Seung Hui no carburaba debidamente del cerebro y ha pasado todo esto porque un sin fin de cosas han fallado en cadena. Empezando por cómo puede ser posible que la Constitución de los EEUU se base a la aprobada en los tiempos de la conquista del oeste y un desequilibrado pueda tener acceso a armas de fuego gracias a esa carta magna que el Ayatolah Jefferson redactó en la época en donde los indios aún tenían algun rinconcito de tierra para ellos y que los blancos les hábían perdonado, eso sí, provisionalmente.

Para colmo, nos damos de bruces con un psicópata como era Cho Seung Hui que había estado en tratamiento psiquiatrico en el 2005. Luego resulta que el chavalin tenía un comportamiento de lo más inquietante y escribía textos que no eran precisamente cuentos de navidad y los profesores entre acongojados y vaguillos como ellos solo saben, prefirieron ir dejando pasar.

Se dice que el coreano había cogido tirria a los niños ricos de aquella universidad y que, según se desprende de las investigaciones, consideraba que había sido humillado continuamente por esos yupis niños de papá y mama, pero sobre todo por ese concepto sobrevalorado del sueño americano en el cual parece ser que el pistolero se veía más fuera que dentro..

Sinceramente, lo que Cho hizo es totalmente condenable y una autentica tragédia que ahora pagan sus familiares pero me hago una inquietante pregunta que tal vez más de uno se haya hecho pero a lo "bajito": ¿Realmente nadie no le hizo la vida imposible a esta bomba de relojería humana de fabricación coreana? porque todos sabemos como son los niños ricos...

Permitidme dudarlo.

El ser humano puede tener un momento de perdida de control absoluto -- y solo hay que ver los casos de violencia de género -- que les lleve a cometer autenticas atrocidades. Si encima viven en un país donde comprarse una pistola es igual de sencillo que una estilográfica, el caldo de sangre está servido.

Vivimos en una sociedad cruel y materialista en donde a muchos se les quema por el mero hecho de que apetece quemarlos. Cuando eso sucede, pueden ocurrir muchas cosas, entre ellas, lo ocurrido en Virginia.

Y no es una justificación, pero estoy convencido de que aquí no han habido autenticos inocentes pero han pagado justos por pecadores.

Así será siempre, desgraciadamente. Y siempre habrá un complice de estas sangrias: la propia sociedad selvática en donde un simple paso en falso, puede provocarte un trauma que arrastres el resto de tu vida.

Y es cuando puedes reacionar bien... o mal. Cho, reaccionó de la peor forma y la sociedad americana le dió los medios para ello.



Imagen

Tags: masacre, universidad, armas

Han leído este artículo Personas
Comentarios