En el día de hoy y hasta el próximo 22 de julio, tiene lugar el
XV Congreso Mundial de Personas Sordas y que se celebra en Madrid.
De nuevo me embarga la mezcla tan conocida en mi de rabia e indignación cuando observo que todo se trata de imagen porque la injusticia, de entrada, lo contamina casi todo..
Cuando hablamos del colectivo sordo, se comete la ¿intencionada? ¿torpeza? por parte de los medios de (in)comunicación y organismo oficiales como la Confederación Nacional de Sordos Española de considerar sordera y lengua de signos algo simbiotico.
Pero
no es así y por más que intenten borrarnos del mapa y por más que se llenen la boca en congresos como estos de que se debata que los derechos de los sordos sean consideraos Derechos Humanos, lo cierto, lo vergonzosamente cierto es que existen otros tipos de sordos, que lo son, que tienen casi las mismas dificultades que los singlingüistas en cuanto al acceso a los medios de comunicación que reclaman ser considerados sordos con todo ese derecho de que les son legitimamente merecedores. Me refiero a los
sordos postlocutivos - personas que antes fueron oyentes y ahora son sordas.
Pero tal vez nefastos intereses oscuros, por aquello que me dicen que los signistas - entíéndase aquello que utilizan el lenguaje de signos para comunicarse - intentan implantar una especie de sociedad paralela en la propia sociedad global, consideran a los sordos postlocutivos un colectivo en tierra de nadie. Es decir, que ni son sordos, ni son oyentes.
Y es cuando comienzan los atropellos y es cuando el cisma se consuma ya que intentan dividirnos y enfrentarnos, cosa que consiguen.
Ser sordo es haber perdido el sentido del audio, independientemente del sistema de comunicación que utilicen los afectdos para comunicarse entre ellos. Ser sordo no es saber lenguaje de signos y renunciar a la capacidad de leer los labios. Ser sordo no es leer los labios y renunciar a las opciones de la lengua de signos. Ambas opciones pueden complementarse la una a las otras. Pero actualmente y parece ya que a escala mundial, con esa obsesión que al parecer se ha implantado de crear unas sociedades paralelas entre sordos signistas y oyentes, casi una
nacionalidad sorda, hace que el que no sepa lengua de signos, no exista para nadie, especialmente y eso es lo grave, para los estamentos publicos que prefieren mirar hacia otro lado.
Como ejemplo, el de hoy por televisión, la noticia sobre el congreso mundial, concretamente en la cedena publica - gubernamental - RTVE-1 han tenido el
detalle sublime de poner en práctica el hecho diferencial y xenofobo de que el sordo, debe saber forzosamente la lengua de signos: han dado la noticia de cabecera subtitulada, pero los comentarios de los participantes en el congreso, al dirigirse a la camara, que lo hacían en lengua de signos, han considerado no necesario subtitular lo que decían.
Demencial.
Para mí ha sido la prueba irreprochable del gran trabajo que los siniestros interesados en borrar del mapa al colectivo de sordos postlocutivos y sus
derechos humanos, es algo palpable.
En un país moderno, en un páis donde se tomaran precisamente los derechos humanos en serio y sobre todo tuvieran sentido de la decencia, este acto marginador de RTVE debería costarle el puesto y de forma fulminante, al director de informativos, como mínimo. Pero es conocido que en España es una de las naciones donde la palabra dimisión, renuncia, por cuestiones de dignidad, no entra en el sentido común de casi nadie.
Sé que muchos sordos postlocutivos habrán observado esta desvergüenza de RTVE en las noticias de hoy a las 15h sobre éste congreso y protestarán. Sin embargo, será triste que entre unos y otros, echen tierra al acto xenofobo ejecutado por la cadena.
Rompo una lanza en favor de aquellos sordos marginados porque se comunican mediante lectura de labios y no por lengua de signos porque ellos también son sordos porque como ya he dicho antes, ser sordo es haber perdido la posibilidad de captar sonidos, no conocer o no el lenguaje de signos.
Jamás y de forma legítima podrá reclamar un colectivo, aun siendo mayoritario, - como es el signista - esos Derechos Humanos, mientras permita que los postlocutivos sean olvidados. No estamos hablando de la versión Israél - Palestina del mundo de los discapacitados... aunque se intente.
Mientra tanto, los sordos postlocutivos, seguirán su lucha y perdonarán actos de
carencia de conocimiento de muchos, aunque sea de modo involuntario y con toda la buena fe del mundo, de que hablar de sordos es algo mucho más complejo y amplio que el que mueve las manos y los brazos para comunicarse.
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