Pepito se pregunta muchas cosas, tira con bala pero, afortunadamente, no tiene fusil. Sin embargo asevera algo muy grave, algo que a estamentos oficiales debería preocuparles. Dice Pepito:
"¿Y luego de extrañan de que aparezca un hombre fuera de si con una escopeta y se lie a tiro limpio en una surcursal de lo que sea? ¿Para qué tanta floritura de organismos que dicen proteger tus derechos y a la hora de la verdad sencillamente te dicen que estas solo y que te busques la vida, siempre que dispongas de dinero para utilizarlo? Estoy indignado por ver que el gobierno de mi país ha dejado que me estafaran y me humillaran como ciudadano cuando por la televisión dicen estar de tu parte y que denuncies. ¿Para qué? ¿Para ésto?"
Pepito a comprendido que se encuentra en un país de pringados y que él es uno de los de categoria más baja en cuanto a importancia. Pepito a comprendido que en ese país llamado España, hay más "malayos" (por lo de la operación Malaya) por metro cubico que aire y que todo forma parte de una autentica farsa en donde los poderosos y los holdings como las compañías proveedoras de internet, mueven una parte de los hilos de esta penosa sociedad de consumo.
Pepito ha sido derrotado en una batalla que ya comenzó perdida pero tuvo cierto ápice de esperanza en que podía ser defendido y de verdad. A la hora de lo cierto, Pepito se ha dado de bruces contra la realidad que no es otra que este país es una mentira, un embuste para el ciudadano honrado pero también desprotegido.
¿Qué pasará si un dia muchos Pepitos, hartos de tanto engaño y atropello salen a la calle y con sus fusiles?
Pero eso no ocurrirá en un país donde el egocentrismo más brutal tiene bien aposentadas sus garras.
Ésta ha sido la historia de Pepito.
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