Otra vez me tendréis que perdonar por escribir sobre deporte - "menudo revolucionario éste", diréis y no os falta ni un ápice de razón - pero ¡qué gozada! ver a
Hamilton bajandose de su monoplaza en el GP de China a falta de algo más de 20 vueltas para el final. Si hace 7 días fue
Alonso quien se montaba a la moto para ir a sus boxes, hoy le ha tocado a
Luisito y, francamente, con lo que se cuece en la Formula 1 especialmente este año, que casi solo debería cambiar la
FIA la denominación por
Forumla Hamilton, la secuencia de la salida de pista del británico mimado por casi todos, empezando por ese sujeto llamado
B. Ecclestone, como no, británico, y Capatáz del campeonato, el abandono de Lewis casi podría decirse que ha sido justicia divina después de tantas maniobras extrañas en los despachos.
Que nadie se engañe: este mundial no lo va a ganar
Alonso, tampoco creo que
Raikkonen - ojalá con tal de que no lo haga
Hamilton por el bien de este deporte - pero aún así, por muchas ayudas que el chavalin mulato ha recibido de casi todo el mundo, habrá ganado el titulo, como se dice, "por los pelos".
Pero que nos quiten lo bailado: lo de ver
Lewis hoy desesperado pidiendo que empujaran su monoplaza después de salirse de pista, lo de ver a ese pirata de los boxes
Ron Dennis con la cara desencajada al ver que su niño hacia un poquito más el ridículo, en el momento menos oportuno, no tiene precio.
Afortunadamente, no hemos visto a ese fascista británico de
Ecclestone apareciendo por cualquier sitio dispuesto a empujar el mismo el monoplaza del ambicioso y vanidoso chiquillo, aun jugandose la cadera.
¿Será porque no estaba en Shangai? Me temo que probablemente sí.
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