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Debo ser un ignorante inconsciente o tal vez un libertino absoluto cuando no acabo de entender según que situaciones por muy complejas que puedan resultar.
Por si fuera poco, la profesión del periodismo, un día si y otro también, esta provocando multiples corrientes de pensamiento manipulado que desestabilizan la opción de tomar con serenidad los acontecimientos que se van produciendo en este país.
Soy consciente de que el autentico tabú nacional es el temor a una catástrofe que pueda tener consecuencias imprevisibles pero que, demasiados, anhelan que finalmente desencadenarse. Por supuesto, solo aquellos que dan muy poco valor a la vida humana y ansian la confrontación total y generalizada entre hermanos.
El verdadero pánico de la clase política central tiene denominación y mal que les pese a muchos y aun asumiendo los grandes riesgos que sin duda existirian a la hora de encarar esa opción como solución final a un conflicto de más de mil muertos a lo largo de los últimas 4 décadas, es la única viable y realmente definitiva que puede poner fin a dicho conflicto: El derecho a la autodeterminación de un pueblo o pueblos que reclaman tener oportunidad de preguntar a sus conciudanos qué tienen que decir al respecto sobre su futuro.
La "consulta popular"que ha propuesto el Lehendakari
Ibarretxe para dentro de un año, choca frontalmente con la legalidad vigente que
La Constitución Española otorga a la nación. Eso es un hecho jurídico aparentemente indiscutible y demostrable, pero eso no quiere decir que sea una imposición justa para cualquier pueblo que desea conocer su propia opinión sobre su futuro. Moralmente, cualquier pueblo del mundo, tiene legítimo derecho de consultar sobre su destino a sus habitantes. Es un derecho recogido en el Acta de la ONU.
Sin embargo, nos encontramos, al menos hoy por hoy, ante una evidencia absoluta de que el plan
Ibarretxe 2 falla de entrada: En el País Vasco, no existe la libertad de opinión absoluta sin que puedas ponerte en el punto de mira de los radicalismos abertzales. El miedo al vecino, al amigo, al compañero de trabajo que no piensa comó tú, no ofrece de entrada garantias de que una consulta de estas características pudiera ser realmente realizada bajo la absoluta libertad y seguridad que cualquier comicio democrático debe ofrecer a sus ciudanos implicados. Mientras hayan personas que deben ir escoltadas, que deban mirar siempre tras de si o debajo de sus coches, a la espera de que pongan fin a su vida de modo criminal solo por pensar diferente y defender otras ideas radicalmente contrarias a otras, no es el ejemplo mínimo que de señal de que puede llevarse a cabo cualquier consulta popular. Asi, sr,
Ibarretxe, ya le digo a ud, que no. Ese es el camino fácil que ha elegido, electoralistamente astuto.
Como tampoco se puede llevar a cabo ninguna consulta popular mientras no hayan compromisos absolutos entre las partes implicadas de que se respetará la decisión, la voz final del pueblo consultado en las urnas. Sea la que sea. Y ahí es donde la mayor suciedad de la actitud humana sale a flote.
Unos porque en caso de que
Euskadi reclamara una independencia de España, provocaría una reacción en cadena de incalculables pero temibles consecuencias para el resto del actual Estado. Eso es un hecho y la posibilidad de que Europa pudiera vivir una segunda balcanización, estaría a un paso de producirse.
Y otros,los abertzales radicales, incluso también los etarras, deberian estar absolutamente comprometidos a que, si el pueblo LIBRE ha dicho no a la vía independentista, su razón de exisitir, sobre todo cuando hablamos de ETA habría quedado definitivamente anulada - aunque la violencia jamás tiene razón de existir en cualquier aspecto de la vida humana - porque ser consecuente con eso, es sencillamente no respetar a la mayoría de un pueblo que hoy por se empeñan en ignorar, aparentemente, con la presunta excusa de que son minoria y ellos "defienden a la mayoria" que está en contra de la ocupación española.
Humildemente pienso que
Ibarretxe se equivoca, pero no de siglo, ni de continente, se equivoca desde el mismo instante en que ETA no se compromete, como precio a pagar por ese hipotético referendum de autodeterminación a entregar las armas y disolverse definitivamente. Hoy por hoy, ETA sigue operativa y desde ese punto de vista, cualquier convocatoria, legal o no de
Ibarretxe cae en saco roto. Y cuando digo operativa, no estoy diciendo de que ahora haya un comunicado de ETA donde digan que hacen otro alto el fuego unilateral para ver como se lo monta
Ibarretxe hasta el 25 de octubre del próximo año. No. ETA debería abandonar su lucha armada para que los autenticos demócratas independentistas, utilicen solo y unicamente la palabra para defender sus ideas y sus derechos.
¡Qué digna y hermosa es la Nación soberana que nace de la palabra y la concordia y no de la sangre y el fuego!
Sin embargo, eso no creo que ocurra núnca porque España a lo largo de casi toda su Historia ha necesitado de la unidad absoluta y total de todos sus territorios al precio que fuera. Se justifica ahora todo ello con
La Constitución Española que, por si fuera poco, casi nadie quiere reformar porque es otro de los tabús de este país, a pesar de que la
Carta Magna esté siendo pisoteada una y otra vez ante otras situaciones menos "sonadas" y que casi siempre hacen al ciudadano que se supone debe arropar bajo su protección y deberes, la autentica víctima de mil atropellos: una vivienda digna, igualdad de oportunidades, derecho a la información, el "todos somos iguales"...
España necesita la valentia suprema de demostrar que es una democracia madura y solida. Euskadi necesita demostrar de forma absoluta y perenne que es y será desde ahora una región, al menos de momento, libre y sin violencia.
Y la extrema derecha debe quitarse su mascara y decir bien claro que sigue ahí y que son muchos, muchísimos más de los que creemos que estan ansiosos por el surgimiento de un nuevo Caudillo que lleve al traste con 30 o 35 años de imperfecta democracia, pero "democracia" al fin y al cabo.
Espero que lo descrito en el último párrafo no ocurra. Para ello, se supone, estamos en la Unión Europea... aunque para mí no haya dejado de ser esa Europa traidora del siglo pasado y sobre todo cobarde a la hora de demostrar su poder.
Mi conclusión final es la siguiente: El precio de la voz final de Euskadi tiene un precio: la erradicación absoluta y definitiva de la violencia y el miedo sectario.
Veremos qué pasa pero que nadie se haga ilusiones: Los protagonistas de todo esta complicada partida de ajedrez no son los más idóneos.
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