miércoles, 31 de octubre de 2007
Hoy he visto a Juande Ramos, flamante nuevo fichaje de un club inglés de futbol casi con el rabo entra las piernas porque confesaba que no se atrevía hablar inglés con los medios de comunicación, aunque, eso sí, aclaraba que con sus nuevos pupilos si lo habla lo suficiente para que lo entiendan.

Patético. Ha sido la viva estampa de lo que es someterse y además de buena gana a la lengua imperial del mundo, impuesta a sangre, fuego y por supuesto dinero, a todo el resto de los que queramos relacionarnos con este basurero de sociedad global. Y luego vienen aquí los Beckhams y compañia y del inglés no les sacas. O sea, que el esfuerzo debe ser de los de aquí porque de la comodidad se ha hecho la imposición al resto del mundo.

Señoras y señores, yo soy un resistente al inglés. Me resisto a aprenderlo y hablarlo. Se que no es la actitud más astuta y sobre todo inteligente, pero así son las cosas. Sé que, me guste o no, debo acabaré claudicando si por ejemplo quiero navegar y acceder a la información de la red y la tecnología software punta, pero creanme, que si vendieran papel higiénico con las banderas estampadas de Inglaterra o EE.UU. de buena gana me gastaba unos eurillos más por darme semejante gustazo nalguero y hasta intentaría pillar una agradable colitis un par de días. Sí, ya se, suena poco educado y hasta soez pero cuando uno ya a acabado hasta las narices de ver que multitud de manuales de electrodomesticos, paginas web y software solo te ofrecen traducciones hasta de esloveno y se "olvidan" del español, me provoca sarpullido.

Asi que ver al paleto este de Juande casi con las orejas caidas porque "no dominaba aun el inglés" me han dado ganas de desearle una fulgurante caida de su nuevo banquillo porque solo le ha faltado darle a las castañuelas para hacerse el simpático ante los ingleses.

Lamentable.

En cambio, nosotros, el resto del mundo, ya lo sabemos. Lo exigen ya en las escuelas a niños que no han cumplido ni los cinco años, además lo exigen con orgullo, pareciendo ellos más ingleses que los propios nativos de las islas británicas: ¡hay que hablar inglés! que mola mazo y queda como muy fashion porque a fin de cuentas, como dijo Victoria Beckham, "España huele a ajo".

Imagen


Intentos como el Esperanto, que sigan en el olvido, que a fin de cuentas, fue un intento de lo más justo y universal de tirar por tierra esa Torre de Babel en cuya cumbre, vaya ud. a saber a cuanta altura, ondea la bandera británica.

Mientras tanto, nosotros, seguiremos hablando inglés porque, ya lo he dicho antes: mola mazo.

Para mí que ya deberiamos considerarnos en lugar de homo sapiens, homo burrus. Eso sí, sonrientes porque "ya zabemo inglé"

Tags: idioma, ingles, aprender, hablar, imposicion, dinero, poder

Han leído este artículo Personas
Comentarios