domingo, 23 de marzo de 2008

Cuando uno decide el algo así como el suicidio de plantearse pasar el dia por la ciudad ya que la economia no ha permitido, por ejemplo, el lujo de hacer una escapada de Semana Santa pero tampoco desea quedarse en casa entre cuatro paredes, nos tropezamos con la cruda realidad de lo que hay ahi fuera.

A uno lo pueden timar de mil modos diferentes. Casi puede decirse que por cada dos horas que uno esta fuera de su claustrofobico pero igualmente refugio de hogareño, esquiva decenas de intentos de ser victimas de una mala pasada como consumidor submileurista - que por si aun se duda, hay mayoria - y terminar el dia con una mala leche impresionante.

Que hoy en dia cuatro "mataos" con mucho morro - requisito imprescindible - pueden montar su chiringuito de lo que sea, es un hecho incuestionable en un mundo brutalmente capitalista y al mismo tiempo, una verdadera trampa en la cual el pobre consumidor podra o no caer, dependiendo de si tiene mejor o peor olfato para "olerse" a tiempo, el tinglado que le plantan delante. Si ud. es de los que tienes instinto de detectar la timada, enhorabuena porque en los tiempos que corren es un don de lo mas útil y valorado. Si no es asi, le recomiendo que vaya a lo "seguro" siempre que pueda porque ese refran de "mas vale pajaro en mano, que ciento volando", es patrimonio de la humanidad, un tesoro de la sabiduria tradicional anonima que deberíamos llevar ya grabado en nuestro ADN. 

Ayer fui victima de una de esas timadas que duelen porque especialmente te afectan al estomago. Pocas cosas cabrean tanto o mas que comer mal y encima tengan un trato contigo donde la profesionalidad y el comportamiento educacional, son conceptos que amiguetes asi, desconocen. 

Mi responsabilidad de buen ciudadano y sea dicho de paso, de buen vengador - nadie es perfecto - me obliga moralmente de advertirles sobre cierto "Restaurante" situado en Barcelona, concretamente en el Centro Comercial Diagonal Mar Local 3400 llamado "Pata Negra", para mas inri. Adjunto un par de imágenes del que, sin duda, debe ser uno de los sitios gastronómicos de la Ciudad Condal menos recomendables actualmente a pesar del intento de gancho de su nombre.

La cosa fue asi: Local de extructura indefinible. Se trataba de aprovechar cualquier centímetro cuadrad para poner otra mesa enana y dos taburetes. Ya me dió mala espina que en semejante tugurio, ofrecieran entre otros platos típicos como Paella, "Fidegüa"m asi como lo pongo cuando se sabe que se escribe "Fideua" - y que conste que yo soy de los que me incho a cometer faltas de ortografía pero aun se distinguir aquellas que especialmente te provocan una quemadura de pestañas - Pedimos una ensalada y unos macarrones gratinados, seguramente cocinados hacía más de 24 horas - como primeros. Al servirnos la bebida, agua y una caña de cerveza, esta ultima, sin pizca de gas y sin el menor rastro de espuma. Explicacion del camarero de turno: la maquina no iba bien. Cuando nos sirven el primer plato, otro matrimonio, enojado, se marcha porque ellos estaban antes que nosotros. Llega el momento del segundo plato: Churrasco para dos. Llegan dos trozos crudos. Pedimos que los hagan un poco mas. Como guarnicion: más ensalada. Preguntamos si se puede sustituir la guarnicion de ensalada por unas simples patatas fritas - algo que considero opción obligatoria de existir en cualquier restaurante con un mínimo de profesionalidad - Respuesta seca y del interior de cocina "No". Nos traen el Churrasco. Quemado por fuera, pero sigue crudo por dentro. Lo que pasa cuando se cocina por obligacion, sin profesionalidad y con prisas. Pedimos salsa de ai i oli. Respuesta: "No hay". La verdad: Si hay pero es solo para unos segundos platos de butifarra del pais con guarnición de patatas fritas. Aunque pagasemos la salsa, la consigna en cocina es clara pero sin necesidad de decirse a voz: "Si quieren ai i oli, que pidan butifarra". Llega el momento del postre. Pedimos pudding. Nos traen dos flanes que otros clientes, eso si, sin tocarlos, han dejado. Decimos que hemos pedido puding. "No hay". En pocas palabras: daba la sensación de que ahí no daban por perdido ningun ingrediente que, espero, no hubiese sido manipulado por algun cliente. La cuestión era colocarlos a presión como fuera.

¿Qué hacer? ¿Sacar la AK-47 y vaciar el cargador entre los empleados? No la llevaba encima. Así que pagamos y nos vamos. Y aquí mis lineas dedicadas y la buena obra hacia el consumidor culinario que se deje caer por Diagonal Mar: Pase de largo de este local. 

Y damos las "gracias" a los estamentos autonomicos responsables de velar por el buen servicio a los ciudadanos otorgando licencias a "Restaurantes" como estos que deberian estar cerrados hace meses.  

Pero mientras eso ocurre, seguiran picando insensatos como el que ha escrito estas lineas a no ser que cierren el chiringuito asi que se cansen de robar al personal a traves del estomago y los malos modos porque si hemos de confiar en el Departament de Consum o la OCUC o la OMIC... vamos apañaos, amigos. 

El Restaurante del cual deben pasar de largo

Local 3400 de C.C.Diagonal Mar


Tags: Diagonal, Mar, Restaurante, Pata, Negra, Descontrol

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Comentarios
Autor Visitante
miércoles, 26 de marzo de 2008 | 12:13
hola,soy cocinera y me parece indignante lo q te a pasado,ay personas q se dicen cocineros y no lo son,bessos CARMEN
Autor Visitante
jueves, 18 de diciembre de 2008 | 17:43
Experiencia similar. Cometí el error de pedir un "solomillo con salsa de pimiento", según la carta, con suplemento sobre el menú de 9,90, a 14,90. Era una sola de zapato, imposible de comer. Los demás platos, al nivel de un restaurante de menú de la última categoría. Los camareros, maleducados, pero esto ya es lo normal. Al final, resultaba que el precio del "solomillo" con suplemento era encima de los 9,90 del menú, o sea, 24,80 para un plato malísimo. La coca-cola va aparte, porque la carta sólo pone "agua, cerveza o vino" como incluidos en el menú. El café va aparte, por supuesto. Total, un timo y un robo.