sábado, 29 de marzo de 2008

Ya lo hizo. No le quedó mas remedio. De nuevo en la soledad de la incomprensión de una sociedad anclada en el tabú de la muerte, como acto de cobardía o pecado. La vieja Europa ha perdido otra ocasión de dar un paso al frente en el avance por los derechos de los seres humanos que parece ser, intenta ignorar que, cuando el sufrimiento extremo no tiene otra vía que la de esperar una muerte segura, se debería permitir a la persona que lo padece una salida digna a través de una muerte liberadora. Y subrayo liberadora.

Chantal Sébine. La mujer aquejada de un tumor nasal que le deformó la cara hasta dejarla ciega, en medio de brutales dolores, lo intentó por la vía judicial que la permitiesen morir dignamente. Se convirtió en una soldado más de unas batallas perdidas contra la indecencia contra ese pensamiento humano, intoxicado por creencias, principalmente religiosas.

El derecho a morir dignamente es la asignatura tabú y pendiente de toda la humanidad que, tal vez algún día, pero sobre todo un día que habrá sido muy tarde para millones de moribundas actuales y futuros próximos, que deberán atravesar el calvario del dolor y la agonia cuando podrían ser perdonados con un descanso definitivo e indoloro. Mientras ese momento histórico en que el hombre decida subsanar su mayor acto de egoismo, - el cual consiste en crear vida y traerla al mundo sin preguntarle a ese ser vivo si quiere nacer cosa, obviamente imposible, pero que aun siendolo, tampoco se le preguntaría - con la permisividad de dejar a cualquiera ser dueño de su propia vida y también de su propio final, muchos si tienen la fortuna de poder hacerlo por su cuenta porque aun pueden moverse, decidirán hacerlo rodeados del halo del delito o el "pecado mortal" de esos gurus de alzacuellos que siguen teniendo brutal influencia en la sociedad del siglo XXI, porque precisamente juegan con el miedo de la muerte.

Chantal lo ha hecho. Después de perder su batalla, después de pedir ayuda al napoleónico rosado de Nicolas Sarkozy,el berlusconi galo, el cual como no, demostró que la derecha son los perjuicios y el lazo que aun nos une con los peores tiempos de la Inquisición, como digo, Chantal se ha suicidado y ha puesto punto final a este desaguisado, uno más, de despropositos y verguenzas humanas.

Mientras tanto, se seguirán justificando masacres en guerras, guerras ilegales que han provocado genocidios. Se seguirá haciendo la vista gorda a torturas de seres vivos como los toros y sobre todo, en algunos paises, se seguirá justificando la pena de muerte y en cambio la eutanasia activa continuará considerandose un acto ilegal perseguido por la Ley para aquellos que ayuden a un moribundo bajo dolor extremo de agonia sin fin, a poner punto final a sus vidas destrozadas.

Lo peor, es que aun tendremos que leer opiniones como el de un tal Juan Ignacio, ejemplo de la extrema derecha camuflada y andante que pulula por la red y paranoias varias, por supuesto, libres de ser expresadas porque se vive en lo que se dice una democrácia abstracta. Todo se comprende cuando se visita su blog. Y es que hay cosas que no cambiarán. Son personas que no se enteran de nada. Que no comprenden que con actos como el de Chantal, como el de Inmaculada, lo que se busca es una reacción en cadena de madurez de una sociedad demasiado hipócrita.

Aun así, tengo la esperanza de que, algún día la humanidad demuestre humanidad y del mismo modo somos presuntamente dueños de nuestras acciones, tambíén nos dejen serlo de aquellas que implican decir basta a un sufrimiento propio que solo viviendolo puede comprenderse pero sobre todo debe respetarse, incluso ante una decisión capitular.

Chantal, ya lo hizo. Chantal ha sido otra baja de una guerra contra el tabú por la muerte liberadora, ese tabú que incluso nos hace decidir sobre la vida de otros que ya no la quieren para sí mismos. Chantal, descansa en paz.


Tags: Chantal, Sebine, Eutanasia, Sufrimiento, Activa, muerte, digna

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