A la Unión Europea se le ha visto de nuevo el plumero, y eso que intentan que sea lo más pequeño posible, pero ahora, con la aprovación de ampliación de la jornada laboral a 65 horas semanales - moco de pavo, vamos - espero que la clase trabajadora diga en sus respectivos idiomas, "hasta aquí hemos llegado, so listos". Y es que, de no ser asi, la puesta en práctica de esta normativa de genocidio sigiloso de la clase obrera, será la puesta oficial en escena de un nuevo modo de esclavismo en donde, sencillamente, la familia pasará a ser una utopia, no solo para disfrutarla, sino para formarla y atenderla en lo más básico. A este paso, los posibles hijos no conoceran a los padres, no porque se hayan ido "a por tabaco", sino porque el patrón lo tiene bien atado con la soga del miedo a perder su puesto laboral.
A esta normativa, hay que bloquearla mediante presión popular lo antes posible. Los Ministros de Trabajo de los 27, han enarbolado la nueva bandera de la esclavitud brutal pero al estilo del siglo XXI, sin látigo pero sí con coacciones basadas en la perdida del puesto de trabajo.
Creo que los seres humanos nacen para también intentar disfrutar de la vida, pues solo disponen de una y no para trabajar por trabajar. Eso es tan sencillo y digno de entender que me produce profundo asco que la UE haya aprobado semejante normativa.
Vamos a ver ahora si el pueblo de europa, el sentido común de los europeos, dejan en calzoncillos a estos esclavistas con cartera ministerial porque hay cosas que no se pueden ni deben tolerar. Sino ¿Qué será lo próximo?
O Europa esta volviendose loca - igual demasiados minitros comieron carne infectada por la encefalopatia espongiforme y ahora estamos viendo los efectos - o aquí se impone una macro huelga hasta que se coman con patatas dicha esclavista normativa.
La vida ya es bastante penosa para que la tengamos que vivir trabajando 65 horas semanales.
Paremos los pies a este gentuza ministerial, ¡ya!.
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