domingo, 17 de agosto de 2008

Lo que ha ocurrido en el Caucaso en las últimas dos semanas era algo que, estoy convencido, cualquier especialista en derecho y politica internacional sabia que era solo cuestion de tiempo que sucediera.

Aun asi, me atreveria a decir que todo esto tiene mas de "programado" que de previsible. Me explicaré.

Una de las mayores injusticias internacionales, después de la proclamación del estado hebreo en 1948 bajo la complicidad de Naciones Unidas, ha sido la proclamación de indepencencia del la región de Kosovo. La premisa era clara por parte de la Comunidad Internacional con EE.UU. a la cabeza - cómo no - la máxima desfragamentación de lo que en su día fue Yugoslavia y para conseguir eso solo quedaba Kosovo. Así fue el año pasado y este nuevo país totalmente en ruina economica y dependiente del exterior, tiene su independencia.

Ahora, con las regiones saparatistas como Osetia del Sur por mucho que a la hipocrita política occidental y pro-occidental les repatee el higado, Rusia aplica la misma medicina que en su momento la tribu de EE.UU. aplicó con Kosovo solo que esta vez usando la fuerza militar para mantener el estatus anterior al pasado 8 de agosto. Rusia se ha limitado a defender el derecho a independizarse de Georgia a Osetia del Sur, mayoritariamente poblada por rusos. ¿Dónde esta el escandalo? ¿En las muertes? Sí. ¿En el sufrimiento? Sí, pero nada más. Lamentablemente si una nación como Georgia inicia una acción militar de ocupación sobre un territorio que ha elegido su independencia unilateralmente - como hizo Kosovo, no lo olvidemos - ¿por qué Rusia no iba a responder en su defensa? ¿A caso EE.UU. y su tribu no hubiesen hecho lo mismo en el caso de que Kosovo hubiese sido invadida por Serbia? Seamos un poco honrados de pensamiento, por favor.

Me atrevería a decir que lo que ha sucedido a sido que Georgia pensaba o creia que iba a ser apoyada por la Comunidad Internacional con EE.UU. a la cabeza en la aventura de ocupar Osetia del Sur. Señores, seamos serios: Georgia a tirado la piedra y escondido la mano y eso es lo que la opinión internacional, extremadamente cínica, intenta ocultar con la historia de la desmesurada respuesta rusa, que repito, puede haberlo sido pero, en el fondo, era legítima.

Kosovo iba a hacer un efecto boomerang contra Occidente. Era solo cuestión de tiempo y así ha sido. Ahora, ese peligroso presidente que sabe que va a pasar a la historia como uno de los peores que ha tenido Estados Unidos, es más imprevisible que nunca porque, probablemente, desee dejar huella a cualquier precio en la historia moderna. Bush, el hombre que habla con Dios, que lo rescató de la mala vida, con toda su cara dura, ahora dice que "Apoya y considera esas regiones, territorios georgianos" cuando de todos es sabido que el paralelismo entre Kosovo y Osetia del Sur es casi identico pues ésta última se ha declarado independiente. ¿Qué pasa ahora?

Lo que pasa creo que es tan maquiavélico como peligroso y algo que se puede escapar de las manos facilmente: La región ahora es un autentico polvorin, un bonito frasco de nitroglicerina agitandose peligrosamente en un tren de mercancias sobre vías pésimas de una Europa absolutamente despótica y falsa que, por si fuera poco, no se escapa de una situación de crisis económica de tintes trágicos. Georgia lleva años insinuándose, cual prostituta a su cliente, a la OTAN para que sea aceptada. Afortunadamente, hasta ahora no ha sido así porque en caso contrario, ahora mismo estariamos hablando de la III Guerra Mundial. La otra nación ultrareligiosa como es Polonia ya ha aceptado que EE.UU. de una vuelta más de rosca a su plan de Escudo Antimisiles con instalación de misiles interceptores,  que, dice y sólo se creen los perros falderos de la Europa Occidental "solo esta enfocada a posibles ataques de Irán" y Chequia a accedido a que el tio Sam instale un radar para complementar diicho sistema de defensa. Ucrania, también lleva tiempo llamando a la puerta de la OTAN y en definitiva, esta cada vez más claro que lo que pretende EE.UU. es sencillamente acorralar a Rusia en el plano geoestratégico.

Esto, en cierto modo, es como lo de la crisis de misiles de Cuba en 1962 y que estuvo a punto de enviarnos a la desintegración mundial. Solo hay que cambiar los papeles: Rusia ahora es la NorteAmerica de Kennedy y Georgia, Polonia, Chequia y Ucrania, fragciones de una Cuba de antaño pero en territorio Europeo, que como todos deberiamos saber, es el cuadrilatero preferido de EE.UU. para las grandes veladas de millones de muertos.

Es un tema muy feo y que, ojalá, por la paz mundial, no se complique o se enquiste de mala manera. Ahora, cualquier acción destinada a ganar tiempo hasta que la administración ultraderechista de Bush desaparezca de la Casa Blanca por finalizar su mandato, se me antoja fundamental para que las cosas no se tuerzan del todo.

Georgia es un país trampa, una nación que se intenta vender una y otra vez a  Occidente y ojalá Obama, - porque si llega el veterano de pocas luces McCain la cosa no creo que mejore - si llega al Despacho Oval,  pueda tener el sentido común de entender que no se puede recurrir al cinismo sistemático, sobre todo cuando hablamos de amenazar a un león herido - sobre todo en su orgullo y eso es lo que le hace más peligroso - pero no muerto, ni mucho menos, como es Rusia.

Veremos qué pasa, pero de momento, que todo esto no haya sido una justificación para que Georgia sea aceptada en la OTAN porque en caso afirmativo, el dedo estará muy cerca del botón fatídico y todos sabemos que en tiempos de crisis economica mundial, el camino Guerra, muerte, destrucción y reconstrucción es la medicina más tentadora a la cual recurrir. Lo único que pasa es que no habría medicina que aplicar a nadie después de la guerra de la que hablariamos.


Tags: Georgia, Rusia, Caucaso, Conflicto, Escudo, Antimisiles, Osetia

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