
Hoy se celebra el día Dia de las Persona Sordas. Es decir, el día de turno en que se exijen mejoras y más atención a colectivos o situaciones determinadas de la vida social de una nación o incluso de modo internacional. Hoy está dedicado a los sordos.
Hoy es el día en que no faltaran opiniones y puntos de vista que pasaran de una gama a otra como el que sube o baja un escalón de una escalera. Hoy unos dirán que hay mucho camino por recorrer y muchas injusticias que subsanar en pro de los derechos de los sordos. Otros, dirán que se hace lo que se puede y sobre todo airearán esos "logros" que presuntamente se logran en pro de los derechos de los sordos.
Pero lo verdaderamente cierto es que hoy, simplemente, es un día preferiblemente para distorsionar una realidad, en este caso, del mundo de los sordos.
Lo "real" es que entre el individualismo, la insensibilidad y la falta de interés aplicable a hechos concretos, mantiene al mundo del sordo en un cercano estado de estancamiento o de mínimo avance.
El individualismo del colectivo sordo, tal vez de los más individualistas que existen entre el ejambre de asociaciones pro discapacitados, hace que todo quede en manos de las grandes asociaciones que los "representan". Cuando hablamos de representar, nos encontramos con el desproposito de la descriminación dentro de la propia discriminación. El más sangrante y que se mantiene como una especie de micro guerra fria es el que enfrentan de modo más o menos abierto a los sordos postlocutivos - oyentes ayer, sordos hoy - y con los signistas. La razón principal es porque el primer subcolectivo está oficialmente en un limbo donde no son reconocidos como sordos pero tampoco como oyentes. Los signistas tampoco los consideran sordos porque los postlocutivos defienden el modo de comunicación basado en la lectura labial. En cambio, los signistas, siguen su sueño de crear algo así como subnaciones o güetos donde se formalice casi una sociedad de sordos signistas como una sociedad a parte pero también integrada a la sociedad propiamente establecida por la autentica Nación. El colectivo postlocutivo, en cambio y tericamente, defiende una mayor integración entre sordos y oyentes.
Por otro lado, los medios de comunicación audiovisuales a pesar de que existe un mercado de adquisición tecnológica importantísimo para hacer sus programaciones audiovisuales más accesibles, prefieren invertir en proyectos basura para captar mayor audiencia y eso hace que no se potencie la inversión de cara a hacer una televisión más accesible y por lo tanto, más democrática. La mayoría de cadenas de televisión, siguen sin ofrecer ni un minuto de programación subtitulada o/y con traductor de signos y otras, como TVE, que es una cadena parcialmente pagada por todos los contribuyentes, sordos y oyentes, retroceden en su calidad de accesibilidad, por ejemplo, en sus telediarios.
Para maquillar semejante ultraje e discriminación constitucional, hablan de logros que, bien investigados, debería verse hasta donde lo son.
Y lo peor de todo es que hoy, será un día más. Un día mas en que todo serán buenas palabras e indiferencia después, incluso de los propios afectados, porque, como ya me dijeron no hace mucho y hablando del subtitulado para sordos en televisión. "A mí mientras me subtitulen lo que me gusta... me da igual lo demás".
Esa frase es el autentico símbolo de la individualidad del colectivo de sordos que, sobre todo, lo que buscan es su puntual beneficio propio por encima del beneficio colectivo.
¿Pero en cuantas cosas no ocurre igual?
Esa es la gran fortuna que tienen los poderosos, que dividen y vencen... con el vergonzoso beneplacito del propio afectado.
Mientras eso sucede, en la soledad, existen herramientas que intentan alzar la realidad o al menos, sin ser exacta, intentan denunciar lo que ocurre en determinadas ramas de lo que se supone, los derechos de los discapacitados auditivos.
La pregunta que más duele es: ¿A quien realmente le importa eso? La respuesta, aun afecta más.
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