
Nos ha dejado un gran hombre y el mundo del espectáculo pierde un gran actor para dejarnos a un mito del cine. Paul Newman se marchó la madrugada del 27 de septiembre a consecuencia de un cáncer de pulmón.
Todo lo que se pueda decir de él sería repetirse. Estoy dispuesto ser también eco de todo lo que se esta escribiendo sobre esta gran persona, especialmente de mis compañeros de blogosfera y añadir mi pequeño homenaje con mi particular modo de entender quíén fue Paul.
Ante todo, ya lo ven, un hombre cuyo fisico encandiló, en sus diferentes épocas a millones de mujeres de mujeres - esposo, padre y abuelo soñado por muchas - y también de hombres, incluso porque era de ese tipo de fisicos que despertaban impresión por sus rasgos y los famosos ojos azules que fulminaban allí donde se posaban. Eran capaces de atravesar incluso a través de la camara, es decir, sin una mirada directa. Y sin embargo, siempre tuvo un gran amor con el que vivió más de medio siglo. Una demostración de compromiso en ese hervidero de infelidades que era y es Hollywood, no deja de tener un gran mérito pero así era Newman. Por eso Joanne Woodward fue elegantemente envidiada y puede que "odiada" por mujeres de medio planeta porque para Paul, solo existió ella y solo la amante eterna que todos tenemos y termina un día u otro por aparecer, se lo arrebató. El tipo de parejas que hacen digno el rito del matrimonio.
Un gran interprete. He leido por ahí algunos que dicen que como actor... "bueno" pero no excepcional. Se hacen llamar "entendidos del cine". Yo no entiendo gran cosa de cine pero sí se que Newman era un actor que me gustaba como trabajaba. Lo recuerdo en multitud de peliculas que protagonizó. Ahora, no se por qué, me viene a la memoria las del Harper: detective privado y su saga.
No se conformó con ser solo un actor de primerisimo nivel que interpretó papeles memorables, sino que también se atrevió con la dirección, tras las cámaras, siendo Harry e Hijo uno de sus largometrajes más recordados.
Inquieto y bondadoso, creo su propia empresa, dedicada a la creación de salsas de acompañamiento y los beneficios que le producía el negocio, iban destinados a beneficiencia. Porque Paul, sabía que él había sido un afortunado de la vida y aun así "por si las moscas" la vida, le hizo conocer el lado de la tragedia en forma de perdida de un hijo por sobredodis.
Hombre inquieto que asumía el paso de los años pero eso no significaba que se rindiera, solo tuvo otra gran pasión además de Joanne y esa era la velocidad, los automoviles de competición con los cuales participaba en campeonatos y, conoció las mieles del triunfo y los accidentes, todo sea dicho de paso. Pero Newman volvía a levantarse y volvía a batallar.
Era de los que se apuntaba a muchas actividades en pro de los menos favorecidos. Tuvo el honor de esta en la lista negra del infame presidente estadounidense Richard Nixon porque Paul era progresista, e incluso las "malas lenguas" añadian que muy de izquierdas. Y ya sabemos que eso no era bueno en el país de la libertad. Sin embargo Paul, ya era un coloso, toda una institución. Alguien casi casi intocable.
Llegó el tiempo de afrontar el ocaso de su vida y lo hizo con entereza. El cáncer le había ganado la batalla y quiso esperar en la compañia de los suyos y en su morada hogareña la llegada de la amante eterna. Esta llegó, como digo, el pasado sábado y el mito nació definitvamente.
Me quedo con el recuerdo de sus peliculas y lo que pude leer sobre él. Con la fantasia de, ¿por qué no? haberlo llegado a conocer, porque siempre es un sueño poder tener la ocasión de saludar a grandes personas y Paul lo era.
Y sonrió cuando evoco aquella escena de la mal traducida al castellano Dos Hombres y Un Destino cuando los forajidos estan atrapados ante un acantalizado y hay una breve charla que más o menos viene a ser algo así: 
(Newman) Cassidy: Habrá que saltar
(Redford) Buch: ¡No!. Me quedo aqui me enfrentaré a ellos.
Cassidy: Son demasiados. ¿Qué te ocurre?
Buch: ¡He dicho que no! No soy un cobarde. Prefiero esperarlos aquí.
Cassidy (Perplejo): Pero...
Buch: ¡Vale, no se nadar! ¿De acuerdo?
Cassidy (Rompiendo a carcajadas): ¿Y que más da? Seguramente no haga ni falta.