martes, 30 de septiembre de 2008

Los que han perdido algún sentido de los seis que disponemos, por ejemplo y en este caso el oído, muchos, que en el pasado hemos amado y mantenido un idilio con la música y hasta tal vez, "conservamos un talento creativo", pero con el handicap de que, sino hemos estudiado solfeo, composición pentagramal, es como si nos hubiesen arrancado media alma porque nuestra mente sigue creando melodias pero no puede exteriorizarlas para compartirlas con los demás.

En el pasado, cuando aún oía, me ocurría que durante sueños, mi mente creaba una melodía. Dentro de ella, había una espectacular Orquesta Sinfónica que fabricaba temas como churros. Lo que me pasaba a continuación era que me despertaba a media noche con la melodia en la cabeza. Me levantaba de la cama y me ponía frente al teclado Korg 01/W uno de los que utilizó en su época Jean Michel Jarré y grababa lo que yo llamaba la "maqueta base" de la melodía. Después a la mañana siguiente, reescuchaba la creación y la iba rellenando de carne y músculos, es decir, instrumentos, ritmo, extructura en definitiva, hasta hacer algo mínimamente audible, porque, todo hay que decirlo, nunca estaba satisfecho de lo que hacía porque mi técnica era limitada. 

Ahora mi impotencia es inmensa porque mi Orquesta Interior sigue creando melodías que, me da igual parecer pedante o falto de modestia, os puedo casi asegurar que bien plasmadas en partitura e interpretadas con buena técnica, podrian tener su sitio en el mundo musical instrumental. Pero ahora soy como un pintor ciego, que su mente crea hermosos cuadros pero sus ojos muertos impiden que los comparta. 

Y es cuando mi angustia, de saber que mi memoria sonica es la única que puede conservar la melodía - o no - en el interior de su mundo inaccesible a los demás, con el riesgo de olvidarla, he pensado en qué ocurriría si algún dia se inventara algo asi como un lector de ondas cerebrales lo suficientemente eficaz y potente como para recoger los pensamientos y convertir la musica mental en música sonora. 

Le he puesto nombre provisional al invento: NIM-08 o Neuro Interpretador Musical. 

La de Mozars del siglo XXI que nos sorprenderían con sus creaciones, si el artilugio fuera lo suficientemente capaz de ser fiel a lo que "sonara" en las mentes de esos neurocompositores... 

Lamentable o afortunadamente, depende de como lo interprete cada uno, serán melodias, creaciones únicas que morirán conmigo.,, pero dejadme al menos, soñar, al fin y al cabo, soy de esos particulares sembradores de utopías.


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