lunes, 13 de octubre de 2008

Siempre he procurado que ciertas mafias del comercio considerado legal me salpicara en la cara las menores veces posibles. Sin embargo, no siempre lo consigues porque surge algun acontecimiento en tu vida que, por pura diplomacia no puedes eludir y debes apechugar con sus consecuencias. Entonces vives en tus carnes un tipo de atentado, de explosion silenciosa y efectos,si tienes problemas de autoestima, devastadores. Estoy hablando de ese nauseabundo imperio de las tendencias en el mundo de la moda donde el hecho de que gastes una talla u otra, puede arrinconarte al mundo de los que lo tienen chungo para encontrar ropa.

Existen tres tipos de rebeldes contra la tiranía de trapos para vestir: los que viven en la época casi Victoriana, los que viven en los 70 y los que no viven ni en una ni en otra, sino en el ultimo lustro o década si me apuran y si han acabado comprando algo es porque no les ha quedado más remedio por las circunstancias. Yo creo ser de este último tipo.

Me gusta llamar Terroristas del Trapo al negocio de la moda en donde se imponen tendencias a los que prácticamente enarbolan la bandera del culto al cuerpo y tienen tallas mínimas. Hace poco que el Ministerio tuvo que hacer una maniobra de distracción o de cara a la galería debido a las salvajes tallas de las modelos que desfilaban en las diferentes pasarelas de España porque la pandemia de la anorexia estaba casi implantada de modo oficial y eso suponía muchos gastos en tratamientos la Seguridad Social. Se puso - mejor dicho se intentó no sin mucha motivación, todo sea dicho de paso - freno a ese desproposito de estos terroristas del trapo y se desaceleró la atrocidad que intentaban imponer con esos trapitos donde dificilmente podía caber una barbi cualquiera. Veiamos autenticos esqueletos humanos - si se rompian un hueso no hacia falta hacerles radiografias, algo es algo - caminar por las pasarelas y uno se pensaba que cada temporada climatológica era Hallowen y salían las zombies paseando.

Yo no tengo un cuerpo serrano. Digamos que tengo un cuerpo en donde se pueden distinguir con cierta dificultad que es un cuerpo, todo hay que decirlo, pero tenía una misión que cumplir, que al final ha sido la cuarta parte de la saga de Misión Imposible, esta vez no protagonizada por Cruise, sino por el pringado que escribe lo presente. Todos los intentos han sido inútiles porque lo que antes era una camisa talla L, en la actualidad se consideraba una talla XL o XXL y con acabados donde parece que los caballeros ahora deben lucir cintura de avispa. Asi me he enterado del nuevo atentado de estos que se hacen llamar modistas y no son más que terroristas, como digo, del trapo que pueden incluso provocar crisis nerviosas porque uno puede llegar a la conclusión de que mejor se ponga una ley en marcha permitiendo explicitamente el nudismo en zona urbana peatonal porque si no, deberemos acabar como en la época del Imperio Romano con sábanas enrolladas en el cuerpo.

Hace mucho tiempo que se debería poner coto a esta gentuza que se hace llamar modistas y llevan a cabo desfiles donde uno espera que salgan detrás de los modelos, los animales de circo porque casi se cree estar en uno de ellos. Los payasos, - sea dicho con todo respeto y admiración por esta hermosa profesión de hacer reir - ya sabemos quienes son, aquellos que aparecen al final del desfile de turno de la temporada, con rostros no demasiado serenos y con algo estimulante circulando en sus venas hasta sus cerebros.

Repito que, por fortuna, para los que ignoramos totalmente la moda, las ultimas tendencias, el daño colateral es relativo pero llegado el momento, perjudicial para el ego de cualquiera porque se puede decir que lo que antes te iba decentemente y te lo comprabas, desintegrando la VISA, claro esta, ahora sencillamente ya no existe porque "la moda a evolucionado" y es cuando la dictadura de la moda se ve en todo su esplendor con el mensaje: "si nada le va bien o le gusta aquí, vayase a que se lo hagan a medida, ¡pedazo gordo/a!"

Y estas cosas, un gobierno progresista, del pueblo y para el pueblo, lo permite, por supuesto. Es el capitalismo salvaje y carnivoro lo que, ya lo vemos con la tragedia económica que se nos avecina, vivimos, amigos.

¿Qué le vamos a pedir a un gobierno que aparece en el Vogue y con una vicepresidenta que parece a menudo el juego de parchis?

Será que me gusta el color negro.


Tags: moda, tendencias, tallas, modistas, colecciones, pasarelas, imperio

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