Ayer saltó la noticia que me dejó helado. Inesperada, muy triste e impactante porque, de alguna manera, su muerte me ha afectado, porque las buenas personas que en algún momento de tu vida han tenido culpa de que vivieras una experiencia hermosa, inolvidable y única, siempre quedan en un rincón de tu corazon aunque casi no intercambiaras palabras con él.
Ayer falleció el que fuera durante 23 años secretario de comunicación del FC Barcelona, Ricard Maxenchs. Solo tenía 54 años y un maldito, como todos, cáncer se lo llevó por delante. A principios de mes se le detectó en fase terminal y ya nada había que hacer. Estuvo trabajando hasta el ultimo momento en su domicilio. Tuvo tiempo de despedirse serenamente de los suyos y el viernes dijo "Esto se ha acabado, me voy". El domingo empeoró su estado y ayer lunes, falleció.
Se marcha un hombre que fue sin duda de los mejores fichajes que podía hacer el club barcelonista para engrandecer su señorio y buen trato. Fue el culpable de que absolutamente ningun medio de comunicación, ni nadie del exterior de club durante su permanencia en el cargo, pudiera decir otra cosa que elogios a su comportamiento y sensibilidad. Habrán muchas anecdotas que pondrán de manifiesto el talante humano y la profesionalidad de Ricard Maxenchs y yo quiero ahora aportar mi granito de arena.
Cuando tenía algo más de 25 años, escribí al club una carta y mi deseo de poder ver de cerca a la plantilla blaugrana de entonces, la última de la que se hizo cargo Johann Cruyff como entrendador. Sinceramente, no esperaba respuesta, pero a las pocas semanas, recibí una llamada del departamento de comunicación que estaba a cargo de Maxenchs. Se me invitaba a conocer a la plantilla. Fue uno de los días más emocionantes de mi vida. Pensaba que podria estar en La Masía viendolos entrenar pero... no. El equipo de Maxenchs me tenía algo mejor preparado y adaptandose a mi caso personal, me llevaron a una sala interior que separaba los vestuarios de la sala donde se realizan las entrevistas a los jugadores. No sabía que pasaba pero me di cuenta en seguida, por ahí estaba Ricard Maxenchs y me pusieron un banderin del Barça en una mesa donde estaba un conserje vigilante. Mis ojos vieron pasar uno a uno a los jugadores que parecían haber recibido indicaciones de Maxenchs para que uno a uno firmaran en el banderin y despues de ello, se dejaran fotografiar a mi lado. Sergi, Ferrer, Nadal, Busquets, Baquero, Beguiristain, Kodro... y tantos otros. Hablé con Baquero un tipo de lo más amable, por supuesto, al final apareció Cruyff, con el que también pude conversar unos minutos. Fue autenticamente una recepción en exclusiva para mí que, repito, se que fue obra de Maxenchs, no solo porque lo ví ahí y a veces en la sombra, organizando los detalles, sino porque solo un hombre como él, podía tener esa exquisitez organizativa y sensibilidad admirable.
Ahora las cosas en el club en este sentido han cambiado. Pude volver conocer a los jugadores de hoy en día pero fue en medio del tumulto, como uno más de la multitud. Pero Maxenchs era quien era. Dudo que alguien le llegue en el cargo a la suela del zapato alguna vez.
Ahora en la distancia y en el silencio, me sumo al luto y al homenaje a una persona que marcó y encabezó una época irrepetible de la caballerosidad y buen trato con el exterior, con los medios que tuvo el club barcelonista. Y sobre todo, nos ha dejado una bellisima persona, porque asi es la vida de injusta, de estúpida.
Descanse en paz un Señor, un Caballero con mayusculas: Ricard Maxenchs. Espero que desde el club se pueda dejar constancia, a modo de homenaje, a modo de placa conmemorativa de su paso por el club, porque ya tardan y murió ayer.
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