Es dificil entender como un país que se glorifica así mismo de ser una de las democracias más ejemplares de Europa y que tras de sí tiene un ejemplar proceso de transición de una dictadura brutal como fue la franquista a una democracia, que a veces uno piensa que está todavía de rehén ante poderes fácticos ocultos, no afronta su pasado con entereza para reconocer que deben corregirse aquellas injusticias que se cometieron en uno y otro bando durante una guerra entre hermanos.
Es dificil entender que otras naciones, como Argentina o Chile, poco a poco intentan desenmascarar aquellas atrocidades que vivieron en sus respectivas dictaduras y en cambio, una nación europea occidental, no solo no sigue sus pasos, sino que debió ser la pionera y no lo fue, de una corrección histórica que pusiera a cada uno en su lugar.
Es dificil de entender que, cuando todo parecía que por fin España se disponía a no olvidar un pasado de atrocidades con el único fin de buscar a los muertos enterrados en fosas comunes para darles digna sepultura después de ser identificados, el super juez Baltasar Garazón. El mismo que quiso, me temo que de cara a la galeria, empapelar a otro animal como Pinochet, el mismo que, se suponía, quería hacer un acto de justicia con respecto a la tragédia de la Guerra Civil Española, de repente, despues de haber vuelto a encabezar titulares de prensa, ser protagonista de tertulias más o menos encendidas, se haya echado atrás. Y es tan sorprendente como inquietante, porque si sólo se a tratado de alimentar momentaneamente su ego por ser protagonista de la actualidad puntual española, deja aun en peor lugar el aparente acto de miedo o cobardía, cuando miles de familias de victimas de la guerra civil, tenian la esperanza de que, por fin, se abriera un autentico proceso al golpe de estado encabezado por Mola, Sanjurjo y Franco en 1936.
La democracia española tiene muchas cuestiones pendientes para asumir su prestigio como una de las democracias menos imperfectas del panorama mundial, pero una de ellas es la de ser capaz de mirar al pasado sin temor y sin miedo a los fantasmas por "reabrir heridas". Si realmente fuera así, "reabrir heridas", significaria que estamos viviendo una democrácia falsa o secuestrada, como he dicho antes y me resisto a creer tan extrema posibilidad.
Sin embargo, la inesperada retirada con el rabo entre las piernas por parte Garzón, provoca entre indignación y rabia a los autenticos demócratas, no solo de España sino de toda Europa porque todos sabemos que la huida hacia adelante, tarde o temprano, solo consigue que los errores e incluso las tragedias universales, se repitan.
La semana pasada vimos en Antena 3 la Movie "Los ultimos días de Franco" y pudimos ver, - obviamente con las pinceladas oportunas de propaganda a base de heroismo camuflado, y no digo que no fueran ciertas pero si evidentemente sobreestimadas para engrandecer el protagonismo de la Corona en el proceso previo a la transición, - lo que más o menos ocurrió en esos días y como acabó el Caudillo, que casi, da la sensación que el Altisimo, le hace pagar sus canalladas de las ultimas cuatro décadas en su nación. Si las cosas fueron más o menos así, creo que esta democrácia se merecería mirar atrás sin miedo y con valentía. Lo contrario seria pensar que algo no se ha hecho todo lo bien que se pudo hacer en su momento.
Flaco favor hace la Conferencia Episcopal Española con Monseñor Rouco Varela al respecto lanzando sus apocalipiticos mensajes que intentan amedrentar a los democratas autenticos de esta país. Vergonzosa es la esposición que hace de que debemos olvidar el pasado, porque de no ser así, solo traerá dolor y más sufrimiento innecesario. Alguien tendría que hacerle entender a este siniestro ser humano que dice representar la religión de la paz y la concordia, la misma que desde la santa sede y con Pablo VI rezaba por la pronta recuperación del agonizante y sanguinario dictador en 1975, que siempre se ha de poder perdonar, pero olvidar, jamás porque de no olvidar, dependerá recordar en qué nos equivocamos ayer para no repetirlo hoy o mañana.
Asi que, Sr. Monseñor Rouco, si los que como ud. tienen miedo de que la verdad triunfe y ponga a todos en su lugar, será por algo. Y no lo entiendo porque, al fin y al cabo ¿no son uds del grupito que pregonea que su Reino no es de este mundo? Entonces ¿qué más les da si creen en la vida eterna y en el Paraiso? Esto, para uds no es más que una estación de paso hacia la gloria del Señor.
Nosotros, los democratas, solo queremos dignidad para los que sufrieron la atrocidad de una guerra, y perdonar. Pero perdonar, no va unido a olvidar, afortunadamente y repito: Jamás.