Se tardará tiempo en tomar consciencia de la desaparición de un icono del pop como fue Michael Jackson para las dos ultima generaciones.
La fecha del 25-Junio de 2009 pasara a la historia como lo han sido otras, como el 16 de agosto de 1977 o el 8 de diciembre de 1980 con la desaparición de Elvis Presley o John Lennon respectivamente.
Considero que hemos sido testigos de como un niño al que no se le permitió ser, ha podido acabar con un hombre por que nunca estuvo preparado para serlo. De como una infancia robada por una esclavitud de adulto, por la vanidad detonada por el dios dinero, mediante la explotación de un talento natural fuera de serie como atesoraba Michael. Una tiranía abanderada por patriarca que no entendió que ante todo tenia delante a un niño - Unos niños porque eran 5 - con derecho a sentirse como tal, ha terminado por ejecutar al hombre que contra natura, intentó rescatar una época que se le arrebató en su momento y que ya fue imposible de recuperar sin pagar un alto precio por ello. Tan alto como lo ha sido con su propia vida.
Porque en la última década, me atrevería a decir que Michael ya fue asesinado o incluso rematado por parte de la opinión publica que no comprendió como su trauma habia terminado por convertirle en un juguete de si mismo.
Siento pena por Michael porque se que en el fondo, fue victima de un linchamiento cruel por parte de los medios de comunicación. Alguna vengativa mano oculta, poderísima que tal vez algún dia conozcamos, aportó su influencia para consumar el hundimiento del artista.
Su obsesión por ser blanco y por no crecer, por ser niño eterno, por vivir en Nunca Jamás -Neverland- y donde, dicen las cuestionables lenguas, se dedicaba a abusar de algunos niños los muchos que recibía en su Mansión y que finalmente tuvo que vender por las deudas acumuladas fueron el tiro de gracia definitivo para su existencia.
¿No son ingredientes suficientes para acabar con un artista?
Michael, lo sabemos, - Y lo sabía él - se equivocó en algunas cosas y su deseo de rescatar a quien no le permitieron ser cuando ya no quedaba tiempo para ello, fue su perdición y fue una presa demasiado fácil para los que fueron en su caza.
Michael ya descansa en paz. Temía a la muerte y a la enfermedad aunque estaba ya enfermo sin saberlo. Muy enfermo. La(s) autopsia(s) lo ha(n) revelado: 51 Kg de peso y solo pastillas en su estomago. Adicto a automedicarse, asustado y ensayando medio roto para una marathón de conciertos que más de uno, en el fondo, sabía que su cuerpo no iba a poder soportar. Pero era su última oportunidad para resurgir de las cenizas y reconducir una vida que no le convencía, que no le hacía en el fondo feliz, porque no encontró un mundo donde comprendieran su trauma.
El trauma que supone no haber podido ser nunca niño al precio de tenerlo todo... menos una infancia.
Nos queda su legado artístico y su Leyenda. Ahora sí, ahora sí que Michael esta en Nunca Jamás, probablemente, enseñando algunos de sus pasos al mismisimo Peter Pan.